Max Denegri: “Nosotros no ofrecemos un calzado, sino altura”


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Creada por el empresario chileno Max Denegri, la firma homónima se ha especializado en ofrecer altura. Lo hace en forma de zapato, una solución para todas aquellas personas que sufren -muchas veces en silencio- por su baja estatura.

La marca desembarcó en México con toda su artillería, con diseños modernos y brindando la posibilidad a quien los use de ver la vida desde una altura diferente. Exactamente 7 centímetros más arriba.

El creador de esta original propuesta dialogó con masaryk.tv y nos contó detalles de la marca, sus orígenes y sus expectativas sobre la llegada al mercado mexicano.

¿Cómo llegas al mundo de la moda y, en específico, al mundo del calzado?

La verdad que fue todo un accidente. Nunca imaginé llegar al mundo de la moda ni del diseño, ya que yo estaba trabajando en la empresa familiar que, allá en Chile, se dedica a la minería, tiene un holding de empresas.En realidad llegué porque nosotros somos siete hermanos, de los cuales yo no soy uno de los más altos. Cuando mi padre nos hacía poner en fila del más bajo al más algo, yo siempre quedaba entre los de adelante. De allí creo yo que, inconscientemente, comenzó a meterse en mí el tema de la altura.

En tu adolescencia y juventud, ¿el tema de la altura también estuvo presente?

Sí. En la adolescencia empiezo a salir y allí nuevamente me encontré con el tema de la estatura porque siempre me gustaron esas mujeres altas, delgadas, tipo modelo. Por eso se me empezó a ocurrir meterle cosas dentro de los zapatos. Hasta compraba zapatos como los que usan los obreros de la construcción, porque me veía más alto, pero imagina que no podía ir a una fiesta con ellos.
Así me di cuenta, después de un tiempo, que lo que yo estaba buscando no era un zapato sino altura. Por eso empecé a diseñar zapatos para mi uso personal, lo que me abrió los ojos y me hizo notar que esto tenía que tener una evolución, que tenía que preocuparme por el diseño, también por la comodidad, pensando: ¿cuánta gente como yo en el mundo quisiera ser más alto?

Y desde esa idea hasta hoy, ¿qué ha ocurrido?

De aquello que empezó de la nada, comercialmente comencé con esto en el año 2002. Llevo 15 años, en los que mucha gente lo fue conociendo y eso motivó que en Chile se interesaran por mi proyecto y comenzaron a hacerme entrevistas. También en medios internacionales como Univisión de Estados Unidos o la BBC de Londres. Así un grupo grande de gente comenzó a conocer mi calzado y comenzó a comprar, escribiendo mail o a través de contactos telefónicos en un comienzo, porque no tenía ni una tienda ni oficinas. Y entonces me pregunté: ¿Por qué alguien que vive en Estados Unidos o en México o en cualquier otro país se va a complicar comprando mis zapatos en Chile, con toda la complicación que eso implica? ¿Por qué no lo compraba en alguna zapatería de su país? Y allí entendí que lo que nosotros estábamos ofreciéndoles no era un calzado sino altura.

¿Cómo se realizó ese proceso de perfeccionamiento?

Mira, una vez que tuvimos claro el tema, que resolvimos cuestiones como la comodidad o los materiales, me propuse la meta de que nuestros zapatos deberían tener diseño. De manera que hoy tu compras un zapato que es bonito, es cómodo y te da altura.

En síntesis, no sólo venden un zapato sino bienestar personal…

Claro. Eso genera elevar la autoestima, una realización personal, significa el querer verse mejor. Conozco gente que su baja estatura les ha hecho consultar al psicólogo, por ejemplo, y nosotros con 7 centímetros más podemos hacerla enormemente feliz. Incluso hay estudios que indican que cuando dos personas van a conseguir empleo, teniendo las mimas cualidades, el mismo coeficiente intelectual y la misma preparación profesional, el que tiene mayor altura tiene más posibilidades
de conseguir el trabajo. Es mi caso. Yo mido 1,73 metros, no soy bajo pero sí me faltaron algunos centímetros para ser alto, entonces yo lo hice por vanidad, por verme mejor. Y tenemos casos como los de Sarkozy, el ex presidente francés, que le ponían un cajón para dar sus discursos. Porque el tema de la altura es algo importante para mucha gente, lo que pasa es que antes no había una solución y hoy nosotros sí que la damos. Además, evitar verse -en el caso de los hombres- más bajos que la mujer. Y eso es por prejuicios machistas de los hombres chilenos o mexicanos.

¿Cómo ha ido evolucionando el calzado Max Denegri en cuanto a sus diseños?

Pues mira, nosotros comenzamos con un par de modelos. Eso hoy día se acabó, actualmente tenemos como 70 diseños diferentes. Tenemos deportivos, tenemos formales, tenemos casual, tenemos tenis, pero siempre cuidando el diseño, porque en el mundo en el que vivimos hoy es muy importante estar cómodo y cuidar los materiales.

¿Y la mujer? ¿Por qué no han incursionado en un calzado femenino? ¿O es que ellas no tienen los mismos traumas que los hombres?

Nosotros empezamos creando un zapato para hombre, porque era lo que había en ese momento. Primero había un modelo negro, después otro café, luego café con esto otro. Entonces el hombre no tenía otra alternativa para crecer como lo tiene la mujer, porque no se va a poner tacones. Y nos empezaron a llegar mails, diciéndonos que éramos una empresa machista, que no se preocupaba por las mujeres que también querían crecer. Por eso sacamos una línea de calzado deportivo para la mujer, que está en Chile -todavía no la hemos traído a México- y estoy sacando una línea de botas.

En sus mensajes, en la publicidad, hablan ustedes de crecer 7 centímetros. ¿Por qué siete y no ocho, o seis o diez?

Lo primero en nuestro calzado es aumentar de estatura, estrechamente vinculado con el diseño. Yo la parte trasera del zapato la tengo que levantar de manera disimulada, al igual que el empeine. Si lo hago más de 7 centímetros el zapato se empieza a deformar. Para que el zapato se vea como un calzado normal, que se vea elegante, que no se note que dentro del zapato vaya este realce para aumentar la estatura. ¿Qué daría yo por crecer 10, 15, 20 centímetros? Pero la verdad es que sí lo podría hacer, pero parecería el zapato de Frankenstein. A mí me gusta fabricar, crear y diseñar lo
que yo mismo usaría.

¿Cómo trabajas el diseño? ¿Qué buscas cuando creas tus zapatos?

Es un tema interesante, porque si tú ves nuestro calzado es más bien de tipo clásico, no es como podríamos decir de tipo vanguardista. Y esto tiene un por qué. Lo que nosotros queremos es que el zapato pase desapercibido, no queremos que todo el mundo te mire los zapatos. Entonces si yo hago un diseño que sea muy llamativo no lograría lo que se busca, que es que el zapato se camufle. Que la gente te vea más alto pero que no descubra tu secreto. Por eso el zapato, si tú lo das vuelta, no tiene la marca en la planta, para que cuando te cruzas de piernas no se vea que es un zapato con “truco”. Sólo lleva el sello de la marca en su interior, porque así como hay clientes que no tienen ningún problema en decir que usa este tipo de calzado, hay otros que prefieren guardar el secreto.

Un tema a considerar es la idea que puedan hacerse algunos de que la plataforma pueda generar problemas físicos como dolores de espalda o de piernas. Imagino que todo esto estará perfectamente calculado, ¿verdad?

Es que si tú ves a la mujer, camina pisando con la punta del pie y el talón, queda todo el arco en el aire. En cambio estos zapatos, los de los hombres, están diseñados para pisar con el pie completo. Además, el realce es gradual, no es tan marcado como en el calzado de la mujer. Y te digo más: al tener el realce, el zapato mejora la postura del hombre que lo usa, porque camina más erguido. Además, tenemos a la Sociedad Chilena de Seguridad que, a través de sus médicos, recomiendan ellos mismos nuestros zapatos. Por ejemplo para personas que sufren de displasia de cadera, pero no queremos meternos en ese campo que sería médico y lo nuestro es la estética.

¿A cuántos países están llegando actualmente con los zapatos Max Denegri?

El desarrollo de este producto no es fácil, porque nosotros somos un nicho muy pequeño en comparación con toda la industria del calzado. Nosotros hemos vendido mucho por internet, gracias en parte a las entrevistas que nos han realizado medios de diversos países. En Chile ya tenemos tiendas, le vendemos a los retailers, porque este zapato lleva 15 años de evolución. Nosotros tenemos clientes en Australia, en Alemania, en la Polinesia francesa, es decir que están repartidos por todo el mundo aunque no podría precisar una cantidad exacta, gracias a que tenemos un sistema muy amigable de venta por internet.

¿Qué les resulta tan atractivo del mercado mexicano para que estén ya desembarcando con tanta fuerza?

México es, para nosotros, un mercado muy atractivo por muchas razones. A mí personalmente me han llegado muchos correos electrónicos desde México, porque el promedio de estatura promedio del hombre mexicano no es alta, de alrededor de 1,68 metros. El mexicano es una persona a la que le gusta vestirse bien.

¿Tienen planeado abrir tiendas físicas en nuestro país?

Nosotros somos la primera empresa en el mundo en vender franquicias de negocio de altura. Entonces nosotros tenemos un modelo distinto de negocio, por lo que por ahora estamos entrando en México por medio de la venta online (www.maxdenegri.com.mx) y otras opciones como la venta a retailers. En poco tiempo más esperamos tener alguna sorpresa como es la venta a través de una importante cadena.

Max Denegri, tienda Santiago de Chile.

Las colecciones que llegarán a México en esta primera etapa, ¿serán las mismas que ya están en Chile y con las que llegan a otros países?

Si bien serán los mismos diseños, hay que tener en cuenta las cuestiones climáticas. En Chile estamos en invierno y México en verano, entonces sería más fácil sacar la misma colección para todos. Pero no es así, hay algunas colecciones que van cambiando algunos detalles para México.

Habrá muchos hombres que midan menos de lo que quisieran. Que, tal vez, tengan algún complejo con su altura, pero no se decidan a probar el calzado Max Denegri. Diles algo para convencerlos…

Yo les diría que es algo que se siente. Es algo mágico. Yo les propongo el siguiente ejercicio: si cierran los ojos, ¿qué ven? Por supuesto que nada. Si yo soy de una estatura más baja y quiero ver más alto, por ejemplo en un recital. Yo voy a muchos recitales y mucha gente delante es más alta, por lo que tengo que estar moviendo mi cabeza hacia un lado y hacia otro. Lo mismo me pasa en mi casa con una ventana, que está alta y no me permite disfrutar del paisaje exterior cuando no me coloco los zapatos que nosotros creamos. Por eso es algo que se tiene que sentir y al precio de
un zapato común y corriente.