Mario Molina, orgullo de la ciencia mexicana

El Premio Nobel de Química de 1995 fue galardonado por el presidente de EU, Barack Obama, con la Medalla Presidencial de la Libertad 2013.
0 Shares
0
0
0

 

Nominado por el presidente estadounidense Barack Obama para ser uno de los galardonados con la Medalla Presidencial de la Libertad 2013, el nombre de Mario Molina vuelve a estar entre los destacados de la ciencia a nivel mundial.

 

José Mario Molina Pasquel y Henríquez nació en la Ciudad de México, 19 de marzo de 1943, hijo de Roberto Félix Molina Pasquel, abogado, profesor de la UNAM y embajador de México en Etiopía, Australia y Filipinas.

 

Fue co-receptor junto con Paul J. Crutzen y F. Sherwood Rowland del Premio Nobel de Química de 1995 por su papel para la dilucidación de la amenaza a la capa de ozono de la Tierra por parte de los gases clorofluorocarbonos (CFC), convirtiéndose en el primer ciudadano mexicano en recibir el Premio Nobel de Química.

 

Sus investigaciones y publicaciones sobre el tema condujeron al Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas , el primer tratado internacional que ha enfrentado con efectividad un problema ambiental de escala global y de origen antropogénico.

 

El 4 de diciembre de 1995, Molina, Rowland y Crutzen fueron premiados además por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) por su contribución a la protección de la capa de ozono.

 

Molina posee también los premios Tyler (1983) y Essekeb (1987) que concede la American Chemical Society, el Newcomb-Cleveland de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (1987) por un artículo publicado en la revista Science que explicaba sus trabajos sobre la química del agujero de ozono en la Antártida y la medalla de la National Aeronautics and Space Administration (NASA) (1989) en reconocimiento a sus logros científicos.

 

Mario Molina ha señalado en alguna ocasión que cuando eligió el proyecto de investigar el destino de los CFCs en la atmósfera lo hizo simplemente por curiosidad científica.

 

No consideró las consecuencias que conllevarían sus estudios, pero cuando se dio cuenta de la envergadura de su descubrimiento se sintió sobrecogido, porque su aporte no sólo ha contribuido a la comprensión de la química atmosférica, sino que además ha supuesto un profundo impacto en la conciencia ecológica de todo el mundo.

 

You May Also Like