Twenty-8-Eight Skeleton Tourbillon

Qué mejor que un reloj tipo esqueleto, capaz de revelar el histórico movimiento DW8028, aquí el primero fabricado por DeWitt.
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El Twenty-8-Eight Skeleton Tourbillon se encuentra alojado en una caja redonda de 43 mm, hecha de oro rosa de 18 quilates (oro blanco en la versión Haute Joaillerie). 

De un grosor de 10,78 mm, este modelo es más delgado que los de la colección Academia.

Dotado de proporciones especialmente cómodas, con asas rediseñadas y columnas imperiales algo más discretas en los flancos, sigue siendo fácilmente reconocible y fiel al potente ADN de DeWitt

Su diseño equilibrado cuenta con la combinación de carácter y refinamiento necesaria para armonizar con las líneas arquitectónicas del movimiento de esqueleto.

En el interior del bisel y rodeando todo el movimiento con una ligera inclinación, un muro de oro rosa de 18 quilates pulido con diamante proporciona al movimiento de esqueleto unos reflejos fascinantes. El muro está decorado con cuatro logotipos “W” extremadamente precisos y afilados que se encuentran en los puntos cardinales. En la versión Haute Joaillerie, el muro de oro blanco de 18 quilates también está decorado con ocho diamantes talla brillante, lo que destaca los indicadores de hora.

Bisel deslumbrante

El Twenty-8-Eight Skeleton Tourbillon cumple las exigentes normas de acabado de la Manufactura DeWitt. El tratamiento y el acabado de esta pieza totalmente realizada a mano tienen una calidad fuera de lo común. 

La caja, la platina, los puentes e incluso los tornillos en miniatura tienen un acabado satinado, son angulosos y han sido pulidos y tratados a la perfección por las manos pacientes y meticulosas de nuestros relojeros.

Un elemento especialmente fascinante es la alternancia de los acabados pulidos y satinados en las columnas del bisel. ¡El resultado es deslumbrante!

Para terminar, una particularidad de todos los relojes de la Manufactura DeWitt y un elemento clave de su singularidad y calidad final: cada reloj ha sido ensamblado, ajustado y probado por un único relojero, que ha realizado todo el proceso desde el principio hasta el final.

Las primeras dos versiones del Twenty-8-Eight Tourbillon ya demostraron de forma evidente lo que es capaz de hacer la unidad interna de fabricación de esferas de DeWitt.

Hoy ha llegado el día de centrarnos en la mecánica y mostrar con orgullo y lujo de detalles otro segmento del saber hacer de la Manufactura: la construcción de sus movimientos. 

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