El artesano del cuero: Mario Hernández

Todos los detalles de la visita de Mario Hernández a México.

Mario Hernández está de visita en nuestro país y ayer nos reunimos con este grande al que muchos llaman el “Rey del Cuero” en el restaurante Varela de Antara Polanco.

“Don Mario” como lo llaman sus amigos, viene tres veces al año a checar cómo andan sus famosas boutiques, o como bien él dice “hacer la tarea”.

Mario Hernández” la firma, lleva 7 años en México, su primera tienda se localizó en Santa Fe y hoy cuenta con tres más.

Aunque para las mexicanas Mario Hernández es sinónimo de buenas bolsas, esta prestigiada firma de marroquinería tiene realmente grandes historias en el mundo de la piel.

Con el mismo carisma y sencillez de siempre Don Mario nos contó un poco de la historia de esta marca, de sus raíces y de su gusto este gran material: el cuero.

En 1978 Mario Hernández comenzó su camino por el cuero con una fabrica ubicada en Colombia. Poco después montó en Nueva York y en su país de origen una tienda con un estilo muy colombiano a la que llamó “Cuerolandia”.

Años después en fundador, se asesoró con una agencia española de publicidad que le recomendó que la firma tuviera identidad propia y que el nombre se registrará como Mario Hernández.

Aunque Don Mario fue lo último que se imaginó, acepto que sus productos llevarán el nombre del fundador en 1995.

Don Mario regresó a Colombia y quitó el antiguo nombre, cambió los carteles y le dio la bienvenida a una renovación total.

Aquí fue donde nació un nuevo camino en la vida de la familia Hernández.

Al principio nadie entendía este nuevo giro de la tienda. “Al principio nadie quería comprar, me decía: yo no me llamo Mario Hernández, por qué me voy a comprar algo que no lleva mi nombre”. Afirma Don Mario.

Con el tiempo sus famosas bolsas de siempre buen tamaño y sus diseños se alojaron en el gusto de las mujeres colombianas.

¿La inspiración para crear? viene del día a día nos comenta el fundador, lo cierto es que estas bolsas tienen atrás una historia artesanal que poco más de 200 mujeres que trabajan en su fabrica en Bogotá avalan.

Mujeres que conocen a Mario Hernández desde hace más de 20 años y que trabajan cada una de las bolsas como si fueran únicas.

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