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Deborah Turbeville, la gran fotógrafa de moda tendrá homenaje en Casa No Name

Deborah Turbeville, quien transformara la fotografía de la moda en los setentas a un universo lleno de extrañeza sensual, modelos pálidas y de ojos embrujados en edificios abandonados que marcaran toda una época, tendrá un magnífico homenaje en la ciudad y la casa donde viviera momentos inolvidables en San Miguel de Allende, la cual ahora es una de las más bellas propiedades en esta ciudad quién alberga Casa NoName.

Casa No Name.

Lourdes Fernández Araico, Directora General de Casa No Name y Cecilia García Amaro, Directora de Arte y Cultura de Casa No Name, realizarán magnífico homenaje en la casa donde vivió y trabajó la magnífica fotógrafa reverenciada a nivel mundial, miembros de su fundación en San Petesburgo y figuras nacionales e internacionales estarán presentes en el homenaje.

Deborah Turbeville.

Las imágenes como las de la Deborah Turbeville, que son prácticamente de rigor en la fotografía de moda hoy en día, estaban casi más allá de la contemplación cuando comenzó su trabajo a principios de la década de 1970. Ella era la única mujer, y la única estadounidense, en el triunvirato (las otras eran Helmut Newton y Guy Bourdin) que, por amplio consenso crítico, cambió la fotografía de moda de sedante a impactante.

Turbeville, quien comenzó su carrera editando revistas de moda, se hizo famosa, escribió Women’s Wear Daily en 2009, «por transformar la fotografía de moda en arte de vanguardia», una distinción aún más sorprendente porque era casi completamente autodidacta. Sus fotografías aparecieron en revistas como Vogue, Harper’s Bazaar y Mirabella; en periódicos como The New York Times; en anuncios para clientes como Ralph Lauren, Bruno Magli, Nike, Macy’s y Bloomingdale’s; en exposiciones en todo el mundo; y en libros, incluyendo «Versalles invisibles» (1981), una colección de sus fotos de los espacios ocultos y polvorientos que sustentan el gran palacio de Luis XIV.

«La moda se toma a sí misma más en serio que yo», dijo Turbeville a The New Yorker en 2011. «No soy realmente una fotógrafa de moda».En la América de mediados del siglo XX, la fotografía de moda era precisamente eso: moda. La ropa, vívidamente iluminada, era frontal y central, con los modelos elegidos por su feminidad. Parecían, casi siempre, como si acabaran de salir del tenis en el club de campo, aunque sin ningún problema.

Las fotos de la Sra. Turbeville, por el contrario, eran inquietantes, y estaban destinadas a serlo. En su trabajo de moda, la ropa es casi irrelevante. En algunas imágenes, los conjuntos son apenas visibles; Lo mismo ocurre a menudo con los modelos, lo que resulta en un paisaje elegíaco definido más por ausencia que por presencia. En un comentario de facto sobre la manipulación de las mujeres por la moda, la Sra. Turbeville literalmente manipuló sus negativos, rascándolos, rasgándolos, esparciéndoles polvo y de otra manera angustiando, para que las imágenes terminadas tuvieran un olor a decadencia. Empleó colores desvaídos, tonos blanco y negro y sepia; las impresiones a menudo se sobreexponían deliberadamente, haciendo que sus sujetos fueran espectrales.

Fotografía de Deborah Turvebille.

La antigua casa – atelier de la artista está impregnada de arte e historia. Oculta a los ojos del público durante casi 300 dos, este recinto del siglo XVIII perteneció originalmente al obispo residente de la ciudad. La piedra desgastada por el tiempo, las chimeneas originales y el patio empedrado aseguran el encanto colonial de la casa, sin embargo, las adiciones de acueductos indios y una fuente tibetana, que forman parte de los ríos que circundan la casa, han agregado algo más exótico, que se combina con una exuberante vegetación creando la impresión de un jardín secreto.

Deborah fue un verdadero ícono de la moda conocida por crear ambientes y escenografías avant-garde, lo que le permitió dirigir trabajos para Vogue, Chanel y Valentino, entre otros. Fue reconocida como una figura dominante de la fotografía contemporánea, aportando una visión completamente original al arte, por lo que ha tenido innumerables exposiciones y libros editados en todo el mundo. Recibió importantes premios y su obra se ha presentado en relevantes exposiciones en los principales museos de Francia, Japón, Rusia, Estados Unidos y México.

Con el fin de celebrar su enorme trayectoria, Casa No Name ha organizado un evento privado para conmemorar el sexto aniversario a través de nuestra tradición mexicana el próximo 2 de noviembre. Dentro del programa tendremos la participación de personalidades y amigos cercanos de la artista, algunos provenientes de Rusia, Estados Unidos y México. 

Entre las personalidades que acompañan a Lourdes y Cecilia.

  • Tatiana Yermalaeva, productora, colaboradora y amiga personal de D.T. San Petesburgo.
  • Sviatoslav Dozmorov, Director de comunicación cultural. Hotel Ambassador San Petesburgo.
  • Elisabeth Aanes, Directora de Nord Fhotography Inc. E.U.A.

Adjuntamos link sobre el artículo de su muerte de The New York Times: