Llegaron los Chiles en Nogada con Mónica Patiño a la Taberna del León

En Facebook, Instagram y Twitter miles de fotos de los deliciosos chiles en nogada son posteadas desde hace días en las redes. Los mexicanos somos fans de este suculento platillo que cada año se presenta en diversas versiones, diseños y preparaciones.

Ayer, en uno de mis restaurantes favoritos desde hace muchos años; «La Taberna del León» tuve el placer de probar la versión de la gran Chef Mónica Patiño, quién preparó una deliciosa versión sin capear y con un relleno dulzón delicioso. La nogada de esta creación se mezclaba en el paladar de una forma redonda y completa en maridaje perfecto con un Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo de Casa Madero,  Madero 3V, !delicioso!

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Hay diferentes versiones acerca de la aparición de los chiles en nogada en la mesa mexicana, se sabe que data de 1821. Algunos cuentan que fueron las madres agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla las que al saber que Don Agustín  de Iturbide estaría en esa ciudad para celebrar su santo, el 28 de agosto, decidieron elaborar un platillo que recordara los colores de la bandera del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo, siendo justamente el mes en el que en ese estado se cosechan las nueces de Castilla y las granadas, se les ocurrió, después de mucho pensar, hacer esta maravilla de platillo.

Tomaron unos chiles poblanos, los asaron, pelaron y los limpiaron muy bien por dentro y a continuación procedieron a rellenarlos con un picadillo rico en ingredientes y sabores a base de carne de cerdo, jitomate, cebolla, ajo, frutas de la estación, nueces, almendras, piñones y diversas especias. Ya sólo faltaba, entonces, preparar la salsa con la que iban a cubrirlos, y qué mejor que hacer una muy original a base de nueces de Castilla frescas. Pusieron manos a la obra y lo primero que hicieron fue pelarlas perfectamente, quitándoles hasta el último pellejito de la delgada piel que las cubre, luego las molieron en el metate con queso fresco y un poco de azúcar; una vez bien remolida, la mezclaron con leche, le añadieron un poco de vino jerez y quedó lista: ni muy espesa ni muy aguada, con el punto perfecto para cubrir los chiles. Ahora sólo faltaba terminar el platillo. Capearon los chiles con huevo batido, los frieron, los acomodaron en sendos platones, los bañaron con la salsa y adornaron con rojos granos de granada y hojas de perejil, para lograr así los colores de la bandera.

Será dentro de un par de días que pueda platicarles sobre otras deliciosas versiones de Chiles en Nogada. Mientras tanto ¿cuales son tus favoritos?

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