Entrevista: Karen Souza, distante y cercana

Entrevista a fondo y en exclusiva con la cantante Karen Souza y realizada por nuestra columnista Mónica Maristain.
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Alta, estilizada, elegante e introvertida. Cualidades que definen a la mujer argentina que fuera calificada la voz sensual del jazz y que con sus recreaciones de éxitos del pop y del rock, iniciados en la famosa serie de álbumes Jazz & 80´s, Jazz & 70´s, Jazz & 90´s, Bossa´n Stones y que regresa a México para presentar su nuevo disco, Hotel Souza.


Karen Souza, que ofrecerá dos funciones en el Teatro Metropolitan el próximo 25 de octubre, es una mujer cercana y distante a la vez, que por momentos se revela sencilla y por otros expresa una timidez e introversión propios de su arte siempre fascinante, a menudo evocador.

 

Llega con tacos altos y minifalda a una taberna de la colonia Roma. Solícita con la prensa, dispuesta a hablar de sus próximos conciertos, es difícil que la charla sortee la barrera infranqueable de una intimidad que guarda con celo.

 

Así las cosas, la charla amena deja entrever resquicios de una interesante personalidad, fruto de una independencia que constituye su tarjeta de presentación ante el mundo.

 

Es una pregunta rara, pero me gustaría empezar hablando de tu niñez…


¡No!, para mí es muy importante la infancia. Te diría que fue hermosa. Mis padres son bastante artísticos, aunque no trabajaron de eso. La música siempre fue una presencia importante, como otro integrante de la familia y eso hizo a mi niñez muy placentera y divertida.

 

¿Dónde transcurrió tu infancia?


Mi padre era un hombre de negocios. Ahora se retiró, por suerte. Vive en el medio de la montaña, lo cual es genial, volvió al hipismo, que es donde pertenece. Vivíamos por todos lados. Gran parte en los Estados Unidos, otra en Londres, vivimos dando vueltas por el mundo. Estuvo divertido, porque está bueno acostumbrarse de chico a viajar. Ahora vivo de gira y no me pesa. Estoy súper entrenada.

 

Lo curioso es que habiendo viajado tanto hubo un momento en que te convertiste en una voz global…


Cada cultura tiene en la música algo muy interesante y eso está en mis discos, esa mezcla. Cuando hicimos por ejemplo la música de Los Beatles en formato de bolero con Los Panchos, se unieron Inglaterra, México, Argentina…eso es la world music.


¿Esas son tus aficiones musicales?


En realidad, mi afición musical más grande es el jazz. Le sigue la bossa nova. Pero no es que esté todo el día escuchando eso. Nací en los ’80, lo cual implica que haya mucho rock también en mi vida. 

 

¿Cómo eliges el repertorio?


Principalmente canto lo que me gusta. Por suerte, siempre me dieron la oportunidad de elegir, porque saben que si la canción me gusta, sucede algo mágico. 

 

Hay algo interesante en cantar lo que uno quiere, aunque a veces las cantantes se pongan muy tozudas. Mercedes Sosa, por ejemplo, escuchaba mil canciones para elegir 10…


Y sí. El ejemplo que pusiste es justo, porque Mercedes cantaba con el corazón. Algo impuesto no iba a funcionar con ella. Puedes cantar afinado, perfecto, pero si lo sientes, no pasa nada. No racionalizo la música, es lo otro, lo sensible.

 

¿Cómo te llevas con los medios?


Me gusta. Sobre todo me gusta la radio, aunque nunca me peleo con la idea de ir a la televisión o de otorgar una entrevista a la prensa escrita o a la web, como en este caso. Es cierto que a veces hay un momento de sorpresa inicial en mi encuentro con los periodistas, porque la imagen real no condice mucho con la que proyecto cuando estoy en el escenario. Cuando doy conciertos no hablo mucho, pues no quiero cortar el rollo de la música. Prefiero que un concierto transcurra como un disco, sin muchas interrupciones. Un día, en Victoria, Tamaulipas, hacía mucho calor y el público se abanicaba, el escenario estaba lleno de insectos atraídos por las luces…entonces hice algún comentario al respecto, pero no es lo normal en mí. No me salen los discursos armados en el escenario. 

 

UNO DEBE SABER PARA QUIÉN TRABAJA


En la reciente ceremonia de los premios MTV, por supuesto que la noticia fue la desnudez de Miley Cyrus. No deja uno de preguntarse por qué siempre son las mujeres las que deben mostrar los calzones cuando de música se trata y, en todo caso, ¿hasta qué punto las intérpretes de música pop resultan víctimas de un mercado al que le importa poco la consecuencia de los actos que encomiendan realizar a sus artistas?

 

Karen Souza está en las antípodas de las exhibicionistas estrellas de la MTV, entre otras cosas porque su talento le permite vivir a pleno su estatus de artista, sin necesidad de caer en los escándalos.

 

“Creo que hay que tener muy claro para quien trabajas. De pronto pasan ese tipo de cosas y tienes que aparecer desnuda arriba de un escenario. Y si es lo que quieres, genial. Ahí reside todo. Por suerte, tengo una buena relación con mi discográfica y me dejan hacer lo que quiero”, dice la cantante.

 

¿Se acercaron las discográficas grandes?


Sí, claro, pero no quiero ser una gran estrella, sólo quiero cantar. Voy adonde me inviten y no me importa toda esa parafernalia de ser famoso o de cuántos clicks tienes en Internet. Claro, las views te dan el dato de que a la gente le gusta lo que haces pero no hay que enloquecer con eso.

 

Por eso parece que siempre estás en la penumbra, lo que no deja de ser un buen arma de marketing…


Y sí, pero soy así, solitaria y misteriosa, no es una imagen para vender más discos. Es mi forma de ser.

 

¿Qué es cantar? Porque últimamente, quizás porque estoy envejeciendo, me llama mucho la atención que las jóvenes artistas no canten…


Me pasa también. Creo que son décadas complicadas para la música, sobre todo si eres consciente de lo que pasaba en tiempos como en los ’60, por ejemplo. Si haces la comparación, te suicidas. Comienzas a creer que no hay más música en el mundo. Por supuesto que hay canciones. Duran una semana y son geniales, son sucesos, son lindas, pero no es lo mismo que antes. Y eso es raro. Para mí, con la muerte de Kurt Cobain terminó la música. Y hay mucho show off, también. La gente que aparece tiene una imagen determinada, baila, entretiene, pero la música está en otro plano. Y bueno, es así, ya está.

 

¿Cuál es la diferencia entre un cover y una recreación de un tema ya cantado por otros?


En realidad, uno puede cantar un tema muy similar a la versión original o te puedes meter a cambiar alguna cosa para darle tu sello. Como no entiendo de música, desconozco la parte racional de la música y nunca me interesó conocerla, puesto que para mí la música no se sabe, se siente, se expresa, se vibra, siento que interfiero en los temas que interpreto pero nunca me doy cuenta exacta en qué y mucho menos podría explicarlo. Es un proceso inconsciente, natural. Cuando replicas un tema tal cual estaba en el original, no hay nada de aporte. Algunos temas los canto igual, no sé, por ejemplo el tema de Culture Club, “Do You Really Want To Hurt Me” me interesaba mucho por el estribillo, pero el resto no. Total que la reinterpreté y gustó tanto que eso me permitió grabar “Creep” y los demás temas.


Do You Really Want To Hurt Me

 

Creep

 

LOS IMPRESCINDIBLES DE KAREN SOUZA


5 discos que hay que escuchar: En primer lugar, cualquier disco de Miles Davis. Duets, de Frank Sinatra. Nevermind, de Nirvana. The Piper at the Gates of Dawn, de Pink Floyd. Álbum Blanco, de Los Beatles.

 

Películas que hay que ver: Una película que me parece fundamental es HX 1138, de George Lucas.

 

Ropa: Estilo vintage, pero nueva. 

Comida: Nada de chatarra. Me apasiona la cocina vietnamita.

Bebida: Todo. El whisky, sobre todo el Chivas 18 años o el Macallan 18 años, y el vino. Entre los vinos, los franceses.

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