Europa es uno de los mejores destinos para vivir una maravillosa experiencia culinaria. Su riqueza cultural e historia ofrecen piezas de arte, arquitectura y moda únicas, pero una de las mejores maneras de viajar es a través de los auténticos sabores que ofrece la cocina local. Las tradiciones europeas y su deliciosa comida se ven reflejados tanto en las botanas más simples como en los más suntuosos platillos, y su incomparable sabor es posible gracias a la calidad de los ingredientes. Atrévete a probar y descubrir desde la comodidad de tu hogar los exquisitos tesoros de la UE disponibles en México.
Sigue leyendo para conocer más sobre tres destinos gastronómicos que puedes explorar probando los nuevos sabores que ofrece tu tienda gourmet local o, cuando sea seguro volver a viajar, caminando por las calles adoquinadas de Europa.
Sabores provenientes del viento croata
Croacia es un país de abundancia, su rica historia ofrece mucho para la vista y el paladar. Si quieres tomarte el tiempo de degustar los sabores tradicionales del país, haz una parada en algún restaurante local para probar Posedarski pršut, un clásico platillo croata preparado con carne seca sazonada con sal de mar.

En la costa croata del mar Adriático se distinguen dos tipos de vientos: bura y jugo, que, se dice, afectan desde el estado de ánimo de los locales, hasta la producción de alimentos. En el caso del pršut, durante el proceso de secado, se pone la carne a la intemperie para que los vientos bura provenientes de la cordillera Velbit le den un sutil aroma herbal, mientras que los vientos jugo del mar Adriático le dan el toque salado. El Posedarski pršut se deja secar por estos vientos por un par de meses, y su periodo de añejamiento es de un año.

El sabor salado y terroso de la carne va perfectamente con el típico queso croata Turos originario de la región Medimurje. Este queso, cuyo nombre quiere decir “cuajo” en húngaro, es un tipo de queso cottage seco mezclado con paprika, pimientos y otras especias que complementan a la perfección el jamón pršut. El bocadillo perfecto para acompañar un paseo por Croacia lo puedes hacer con una fresca baguette bañada en aceite de oliva, un poco de queso Turos y coronar con unas rebanadas de pršut.

Delicia búlgara
Visitar Bulgaria en la primavera y el verano es increíble. Sentarse en un bistró y disfrutar del clima con una copa de vino tinto búlgaro te dará la energía que necesitas para seguir tu travesía. Y la pausa es mejor si acompañas tu vino con un poco de Kashakaval, un queso amarillo semi duro popular en Europa del este y la región mediterránea. Los agricultores detrás de este y otros productos lácteos búlgaros siguen al pie de la letra un elaborado proceso que ha sido transmitido por generaciones. Desde el bienestar del animal hasta cada paso de los métodos de producción, el cuidadoso proceso garantiza productos frescos de la granja a tu mesa.
Conocido como el “Cheddar de los Balcanes”, el Kashakaval es un ejemplo perfecto de esta tradición en los procesos de producción y es parte de la familia de quesos pasta filata que se preparan sumergiendo el cuajo en agua caliente. Después, el queso se deja secar por seis meses, lo que le da un sabor especiado y algo salado, con notas de aceite de oliva.

Una probadita de este queso es un rico estimulante, pero también puede asarse en la parrilla, freírse, servirse como parte de una tabla de viandas o acompañando una ensalada. La alta calidad de los quesos europeos viene desde el origen con la leche de vaca, misma que se fermenta, sazona, moldea y añeja para lograr un producto sinigual. El singular sabor y calidad comienzan desde el cuidado de la salud de las vacas lecheras, que son criadas sin hormonas. Por su parte, el producto final está libre de cualquier aditivo.
Como sea que decidas disfrutar de este delicioso queso, el sabor del Kashakaval te llevará directo a Bulgaria y te permitirá saborear el auténtico conocimiento local de la producción de quesos y lácteos. Disfrutar del queso búlgaro es un must para conocer los diversos sabores que ofrece el continente.

Dulce secreto de Estonia
Después de un largo día de vistas a monumentos maravillosos, tienes que sentarte a disfrutar los sabores que Estonia tiene para ti y que se reflejan en cualquier menú. Un ejemplo del innegable lazo entre cultura y cocina es el tradicional postre estonio Kohupiimakreem. La mezcla de requesón, vainilla, azúcar y crema batida resultan en una dulce natilla que mezcla los sabores locales con los lácteos. Históricamente, los lácteos no eran parte de la dieta estonia, puesto que no se criaban vacas lecheras en el país. Sin embargo, con los años, se han ido integrando los productos lácteos en platillos tanto dulces como salados.

Kohupiimakreem puede ser difícil de pronunciar, pero el postre es súper fácil de encontrar en Estonia. Al ser un favorito local, se pueden encontrar presentaciones empacadas en cualquier tienda. Es el postre perfecto para todos los momentos del día. Los estonios lo prefieren frío, puesto que así se mantienen frescos los sabores, y les gusta acompañar este manjar con pasas o moras frescas. Actualmente, Estonia tiene una fuerte tradición productora de todo tipo de alimentos a base de leche. Sus altos estándares de producción locales garantizan higiene, etiquetado y la refrigeración adecuada.

Probar y conocer Europa es un placer para tus sentidos gracias a la gran variedad de productos locales que comparten tradiciones que se siguen aplicando hasta nuestros días. Aunque viajar a Europa quizá no sea posible todavía, la buena noticia es que ¡muchos productos de la UE ya están disponibles en los supermercados mexicanos!
Te invitamos a dar un paseo por tu supermercado más cercano, donde seguro encontrarás alguna experiencia de sabor que podrás disfrutar en casa. Si te interesa aprender más sobre los ingredientes de la UE para preparar deliciosos platillos en casa, no dejes de visitar bocadosdeeuropa.mx. También puedes seguirnos en Facebook e Instagram en la cuenta oficia @bocadosdeeuropa