TANE PRESENTA CUANDO DOS MUNDOS SE ENCUENTRAN

TANE rinde homenaje a una icónica celebración que nos expresa y ha acompañado a lo largo de la historia, el Día de Muertos, y lo hace mediante una declaración de intenciones: cuatro nuevos charms que enriquecen la Colección México mi amor.

Nos visitan, los honramos, convivimos y acordamos una cita para el siguiente año. El 1 y 2 de noviembre los difuntos dejan su mundo para volver al nuestro y, es entonces, cuando dos universos se encuentran. Nos volvemos partícipes de la confluencia mágica a través de la cual mujeres y hombres se reúnen con quienes en espíritu se presentan, para así festejar y renovar una promesa de amor: mientras el recuerdo viva, nadie estará ausente.

Evocados por el esplendor y el inmortal aprecio capturados en los altares –ricos en devoción, deliciosos en bebidas y alimentos, inigualables en colorido y profusión ornamental–, los antepasados cruzan el puente para visitar a quienes los rememoran. Guiados por el brillo perenne de las flores de cempasúchil y anunciando su llegada a través del viento que agita la filigrana del papel picado, sabemos que están aquí.

El Día de Muertos es, paradójicamente, la más viva de nuestras tradiciones, una celebración con ecos prehispánicos, transfiguración colonial y un carácter evolutivo que no cesa en su exploración de expresiones que la sublimen. Crisol ideológico y religioso, esta fiesta es, sin duda, el ejemplo más luminoso del sincretismo cultural mexicano. Tal es su riqueza que en 2008 la UNESCO la inscribió en su Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, definiéndola como una expresión tradicional integradora, representativa y comunitaria.

Homenajear esta manifestación es un compromiso y, a la vez, un dulce desafío para TANE, que a través de una de sus antologías más vivaces, México mi amor, hace suya esta tradición mediante el diseño de cuatro nuevos charms en plata .925 que, en sincronía con la pulsera Matilda, integran una expresiva ecuación estilística.

CALAVERA FLORES
El personaje más afamado, querido y versionado que firmó el extraordinario ilustrador, caricaturista y grabador José Guadalupe Posada es, indudablemente, “La Catrina”. Bajo la perspectiva estética de TANE, esta celebridad –toda huesos y carcajadas– adorna su coqueta calavera con un tocado de flores que deslumbra en vermeil de oro amarillo de 23 quilates.

PERRO ESQUELETO
Nadie se va solo; no, al menos, del todo… La mitología mexica señala que los xoloitzcuintles acompañaban a las almas de los difuntos cuando viajaban al Mictlán, el inframundo, guiándolos en esta compleja travesía. Creado, según las leyendas, con una astilla del Hueso de la Vida, el xoloitzcuintle, ahora conceptualizado por TANE, refulge en una depurada pieza de plata pulida con acabado de óxido negro.

CRUZ DE FLORES
Del Norte al Sur y del Este al Oeste, el sendero al más allá se bifurca y la cruz florida se vuelve una brújula para hallar el camino correcto. El virtuosismo de los maestros orfebres de la marca se imprime en esta pieza que reproduce con gran detalle las tradicionales cruces florales que decoran los altares de muertos, palpitando en el corazón del diseño una flor de cempasúchil en vermeil de oro amarillo de 23 quilates.

CEMPASÚCHIL DIJE-RELICARIO
Nos ha acompañado durante tres mil años y ha sido vínculo y símbolo: cempasúchil. Su nombre deriva del vocablo náhuatl cempoalxóchitl, que significa “veinte flores”. También consagradas
a la deidad Xochiquétzal, las flores de cempasúchil son el elemento orgánico toral del Día de Muertos, encarnando la conexión con otras dimensiones. TANE parte de esta simbología para confeccionar una metáfora en plata .925 y vermeil en oro amarillo de 23 quilates: un dije relicario con cadena de 42 centímetros que, al abrirse, atesora en su interior las iniciales de un ser querido.

Dicen que “al vivo todo le falta y al muerto todo le sobra”, por eso TANE a la vida y a la muerte honra.



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