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Cusárare River Sierra Lodge, un paraíso a hospedarse en las Barrancas del Cobre

Por Kitzia Nin Poniatowska

Anidado en una planicie en GUACHOCHI ( lugar de la Garza en raramuri) entre Arareko, las cáscadas de Cusárare y las Barrancas del Cobre, Chihuahua;  y muy cerca de la estación de tren por donde el Ferrocarril Chihuahua Pacífico CHEPE hace una de sus paradas, se encuentra este rústico y muy pintoresco  lodge -casa pequeña  a la entrada de un parque o de alguna propiedad- con tan sólo 18 habitaciones, todas con chimenea, un salón y estancia, un comedor a donde  el desayuno y cena se sirven por mujeres raramuris que comparten sus recetas y su calidez y amabilidad en el servicio. 

Equivocadamente se llama a los nativos de la Sierra Madre Occidental como Tarahumaras, siendo Raramuri el gentilicio correcto. 

El Cusárare River Sierra lodge es el paraje perfecto para aquellos en tránsito a Creel o Divisadero y quieren hacer la caminata a las Cáscadas de Cusárare, o bien los bikers que están rodando en moto. 

Una imagen que bien podría ser de otra época, en donde aún se ilumina con quinqués de keroseno, sin electricidad ni conexión. 

La decoración es sencilla, pero acogedora con muebles de madera hechos a mano. 

El aislamiento cibernético es el detonador perfecto para desconectarse de todo  el ruido y conectarse con la naturaleza y su entorno. 

Un reto o una bendición,  dependiendo del tipo de persona que se sea. 

Al caer la noche se convive -si uno así lo desea- con el resto del grupo de huéspedes que siempre es pequeño, en el salón de juegos o estancia y posteriormente se sirve la cena bajo La Luz tenue de los quinqués. 

Para los estándares hoteleros, es uno de 2/3 estrellas  y está considerado lo mejor de la zona.  

No tiene ningún lujo y el confort es promedio, pero la ubicación, la experiencia, el servicio y la atención hacen una visita obligada cuando uno está recorriendo las imponentes Barrancas del Cobre 

La distribución del lodge es en una planta alargada con las áreas comunes al final de la casa.  Todos los cuartos son amplios y limpios y tienen chimenea, así como sus baños privados. 

Si su próximo viaje es a las Barrancas del Cobre, sin duda este paraje no se lo debe de perder.