Glenmorangie Bacalta, el whisky que mira hacia un día perfecto para el Día del Padre


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Glenmorangie es el whisky de mayor venta en Escocia, su tradición se remonta al año de 1843 en la cual la destilería comienza la producción de whisky de malta, siendo rápidamente aceptado gracias a su excelente sabor, el cuál se debe principalmente a la pureza de su manantial y al uso de alambiques de enormes cuellos, los cuales al ser calentados con vapor de agua (eliminando el carbón) logran un destilado más ligero y puro. Ahora llega la edición más esperada: Glenmorangie Bacalta.

Lo cálido de un largo y aromático día fue la inspiración para la última edición limitada de Glenmorangie. Anualmente, esta cotizada y galardonada colección de excepcionales e intrigantes single malts invita a los conocedores a explorar la pasión e innovación de la destilería de las tierras altas escocesas.

El whisky (del gaélico escocés, uisge-beatha), whiskey (del irlandés, uisce beatha o fuiste), es una bebida alcohólica obtenida por la destilación de la malta fermentada de cereales como cebada, trigo, centeno y maíz, y su posterior envejecimiento en barriles de madera, tradicionalmente de roble blanco, habiendo whiskys como Glenmorangie que van más allá por su calidad y sofisticación.

Esperado por los aficionados para 2017, llega el octavo lanzamiento: Glenmorangie Bacalta – el primer Glenmorangie extramadurado en barricas Malmsey Madeira, una excelente e innovadora edición que llega justo a tiempo a México para deleitar al rey de la casa y celebrar todos juntos el Día del Padre.

Glenmorangie Bacalta (horneado en gaélico escoces) ha tomado un viaje único a través de la extra maduración. Confeccionado a la medida en cada momento, su diseño personalizado de terminado Malmsey Madeira revela el carácter complejo que irradia lo suave del sol.

Glenmorangie Bacalta es embotellado a 46% ABV.
Color: Dorado claro.
Olor: Perfumado, dulce y meloso. Algunos chabacanos maduros, y una nota mineral, seguida por un poco de chocolate blanco dulce. Un poco de agua hace resaltar un clásico tono balsámico maduro, con notas de pan horneado, notas de galleta, flores de pradera y algunos melocotones desmoronados.
Sabor: Una ráfaga inicial de tofe de menta, con frutas horneadas como naranjas y chabacanos caramelizados, gran sabor a miel, almendras y dátiles… Chocolate con leche, marzipan, pimienta blanca y melón maduro y jugoso.
Acabado: Queda un sabor rico y acaramelado, con cítricos y peras más caramelizadas, un poco de crema, pero siempre una intrigante sensación de menta y eucalipto en el fondo.