NFT: ¿BURBUJA O LA NUEVA FORMA DE COMPRAR ARTE?

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Los NFT (“Non-Fungible Token”) son precisamente eso: “tokens no fundibles”, un elemtno digital que tiene cierto valor específico, que surge apartir de las criptomonedas.Una de las obras más costosas vendidas bajo formato NFT es “Everydays: The First 5000 Days”, del artista Beeple, por casi 70 millones de dólares. 

“Los NFT son una puerta más para que un artista venda sus creaciones, pueda crear una comunidad, que encuentre ahí el intercambio; sobre todo a las personas que les interese su obra y, así  pueda venderlas”, comenta al respecto el fotográfo Pablo Portilla.
Adquirir una obra de arte en formato físico o un objeto coleccionable significa que esa pieza es única, irrepetible y, por ende, con el paso del tiempo puede aumentar su valor, pero ¿qué pasa con el arte digital y otros materiales de valor en esos formatos? La respuesta podrían ser los famosos NFT.
 
Para entender cómo funciona los NFT es fundamental saber qué son. El fotógrafo Pablo Portilla se ha vuelto un seguidor ferviente de este nuevo sistema de consumo de arte digital, “un NFT es un token no fungible, en inglés “Non-Fungible Token”, un certificado que va vinculado a un activo digital, en este caso a una obra de arte digital, pero también puede ser a otras cosas. Algo que no se puede cambiar por otro igual, algo único”. En el otro extremo, lo no fungible es eso que no puede intercambiarse, ya que posee características tan valiosas que lo hace carecer de un par.
Así son los NFT, son vales digitales que acreditan que una pieza es exclusiva en su clase y, por lo tanto, su autor puede limitar su uso y copia, proteger su proveniencia y, lo que es más importante, resguardar su autenticidad en la red.
 
Ahora bien, cómo funcionan estos tokens, Pablo Portilla explica “la materia del NFT es la cadena de bloques o “blockchain”, que generalmente para el arte se hace en una red que se llama Ethereum, en esta red operan esta cadena de bloques y se hacen las transacciones con una criptomoneda llamada ether, pero también se pueden utilizar otras como bitcoin”. En pocas palabras, la cadena de bloques es una base gigantesca de datos global de acceso al público,  sin particulares intermediarios e inmodificable, donde cada segundo se consignan de forma segura y transparente transacciones e intercambios en la red.   De acuerdo con la Makersplace, uno de los distribuidores de arte digital más grande de Estados Unidos, estos vales no fungibles están “indisolublemente ligados” a la obra a través de esta tecnología, lo que asegura “detalles importantes sobre la procedencia y la autenticidad de una manera que no se pueden falsificar”. UNA INVERSIÓN MILLONARIA
 
  Desde hace algunos años, en específico a partir arte contemporaneo, cada que surge una nueva tendencia en el consumo del arte, los coleccionistas o el público interesado en buscar nuevas fuentes de inversión, han sido la clave para que, en este caso los NFT, es decir las piezas de un artistas, tengan éxito y se vendan en millones de dólares.
 
  Muestra de ello es la primera obra de arte digital vendida bajo NFT, un archivo JPG creado por el artista Beeple, alcanzó el pasado 11 de marzo del presente año el récord de casi 70 millones de dólares en Christie’s. 
 

Everydays – The First 5000 Days, Beeple. 2021, píxeles 21.069 x 21.069    “Everydays: The First 5000 Days”, un “collage” de creaciones digitales diarias de Beeple desde sus comienzos, situó a su creador, hasta hace poco solo conocido en foros de criptoarte y entre los aficionados de la contracultura de internet, entre los artistas vivos más cotizados, a la altura de figuras como David Hockney o Jeff Koons.
 
Por otro lado, la casa de subastas Sotheby’s logró el pasado 17 de abril de 2021 recaudar casi 17 millones de dólares en su primera venta de arte bajo NFT: toda una colección de piezas del creador digital Pak conocidas como “Lo Fungible”, en un inteligente juego de palabras con los tokens criptográficos.  

UNA OPORTUNIDAD PARA EL ARTISTA
 
Pablo Portilla, que actualmente forma parte del catálogo de Artifice Gallery, comenta sobre los beneficios de este sistema de compra de arte digital, “a diferencia de una obra de arte tradicional, lo importante de una cadena de bloques de NFT es que siempre están conectados, es decir si tu compras una obra y después los revendes la cadena de bloques te permite que se den las regalías al artista, en el caso de una obra en físico se vende y adquiere más valor, se vuelve a vender y el artista ya no la vuelve a ver, pero en el caso del criptoarte el artista siempre va a recibir regalías cada vez que hay una transacción”.
 
Ahora bien, ¿cómo puede un artista vender su obra en esta cadena de bloques?, Pablo Portilla comenta, “como artista debes tener una wallet, le cargas criptomonedas (ether), y a través de la dirección que te da tu cartera cuando la sacas haces esa transferencia de activo. Una vez que tienes la cartera vas a un Marketplace, una especie de galería, te inscribes con tu cartera digital y ya puedes certificar tus piezas, en una operación que se conoce como minteo, ahí lo que suele hacer el artista es checar los costos de los fis, y como todo el criptoarte suben y bajan cada días las comisiones, entonces es importante checar cuando es una buena oportunidad ideal para mintear y ya tener tu certificado para la pieza, entonces ya después puedes vender tu pieza digital con el certificado”, comenta Pablo Portilla.   Además de lo ya mencionado, los NFT “son una puerta más para que un artista venda sus creaciones, pueda crear una comunidad, que encuentre ahí el intercambio, sobre todo a las personas que les interese su obra y, así  pueda venderlas”, agrega Portilla.
 
Todo parece indicar que los NFT son una opción novedosa, tanto para que el artista venda sus creaciones, así como para el público especializado, y no, en este tipo de arte.


  

ACERCA DE PAULINA GIL

Licenciada en Derecho por el ITAM y con maestría en derecho en The Fletcher School of Law and Diplomacy, de la Tufts University, en Boston, Massachusetts, trabajó durante la primera parte de su carrera en distintos y destacados despachos de abogados y fondos de inversión. A lo largo de su vida, ha estado muy involucrada en el mundo del arte a través de su familia y amigos artistas y coleccionistas. Al empezar a coleccionar de manera individual, se dio cuenta de la necesidad de que el arte fuera accesible para un mayor número de personas, de limitar las limitaciones y que se entienda el arte como una inversión a futuro y a la vez impulsar artistas emergentes.

 

ACERCA DE ADRIANA MÉNDEZ:Licenciada en Derecho por la Universidad Iberoamericana. Posteriormente estudió una maestría de periodismo en la Universidad de Westminster en la Ciudad de Londres, Inglaterra. Ha trabajado en medios de comunicación como CondeNast y The Economist  en Londres,  y posteriormente en Grupo Imagen en Ciudad de México, donde realizó proyectos de investigación y reportajes relacionados con estilo de vida, cultura y arte. También tiene experiencia en Relaciones Públicas y  desarrollo de estrategias para el posicionamiento de marcas. A través de su vida personal como profesional ha desarrollado interés por diferentes expresiones de arte y cree en una mayor integración entre artistas y potenciales coleccionistas. Así, en 2016 creó junto a su amiga y socia, Paulina Gil White, Artífice, la primera galería de arte virtual que incorporó nueva tecnología y una amplia variedad de artistas y precios con el fin de democratizar y hacer más funcional, fácil y asequible el arte para el público en general y nóveles coleccionistas.
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