Spa Baglioni: un oasis de relajación en Londres

En un rincón casi desapercibido, pero no menos cuidado, se encuentra un exclusivo oasis italiano. Resguardado del lobby y de los elevadores con acceso a las habitaciones, nos recibe el spa del Hotel Baglioni en Londres. Formando parte de un hotel boutique, el spa también es relativamente pequeño – pero consecuentemente más personalizado.

El spa tiene dos cuartos de tratamiento tanto para mujeres como hombres. Para quienes quieren lucir su mejor, dentro y fuera, el spa también cuenta con un ‘cuarto de belleza’ donde el huésped puede ser peinado, maquillado, o ser consentido con manicure y pedicura. Para aquellos clientes preocupados por el ejercicio, no tienen que salir a correr al jardín de Kensington de en frente si no lo desean ya que el spa cuenta también con un gimnasio en el cual se puede trabajar solo o con un entrenador personal.

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Adaptándose también a gustos individuales, el spa tiene variados servicios y tratamientos según las preferencias del huésped. Las manos especialistas ofrecen desde un masaje convencional, a terapias con piedras calientes, rituales de baño relajante, reflexología o tratamientos corporales enfocados en las zonas que el cliente pida – pies, manos, espalda, etc. Yo me dejé consentir con un tratamiento masaje-facial de noventa minutos quedando completamente relajada y dejando mi piel agradecida.

Sin saltar el rutinario cuestionario pre-masaje en donde hay que declarar si se tiene cualquier condición, el Spa va aún mas a fondo para garantizar un tratamiento verdaderamente personal. Federica, mi masajista, hizo un scan rápido de mi cara. Sintiendo y reconociendo las zonas grasosas o resecas respectivamente y sabiendo así qué facial en específico me haría. El Spa Baglioni London utiliza la línea naturista catalana Natura Bisse para sus tratamientos, ya que la misma tiene diferentes productos para poder tratar cada tipo de piel y de cuerpo, con el plus que los aceites se pueden mezclar para personalizar el producto final utilizado en concordancia con lo que necesite el cliente.

Algo que hace de este spa uno muy especial es que se nota la importancia de un servicio completo. La cama está calentada desde antes – para una relajación inmediata – y la temperatura y la posición se ajustan según el tratamiento que reciba, gracias a que la cama se pueden manipular eléctricamente. Empezamos el masaje con una inhalación profunda de aromaterapia. Después se recorre el cuerpo – la espalda, las piernas, los brazos – y se enfoca en los puntos de tensión mas marcados. Claro que el procedimiento cambia según la intensidad del masaje, yo pedí uno simplemente relajante y todo fue en torno de eso. Entre un nudo deshecho aquí y un punto de tensión acá, los setenta minutos dedicados al cuerpo se me pasaron volando, semi-despierta y medio en trance; me doy la vuelta para comenzar con el facial.

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Después de haber sentido mi piel y de haberme preguntado si tenia algún gusto en especifico (me encanta que me masajeen la cabeza) Federica comienza limpiándome la cara con una toalla caliente e humedecida para limpiar y abrir poros. De ahí me entrego de nuevo completamente a sus manos, para ser ‘desentransificada’ veinte minutos después al terminar el tratamiento. La cama es tan cómoda y mi cuerpo está tan relajado que requiero de mucha voluntad para levantarme, pero ya una vez de pie me siento inmediatamente re-energizada, como si todo lo que he caminado de la ciudad no me hubiera desgastado en absoluto.

Definitivamente vale la pena pasar unas horas – noventa minutos se fueron volando – y dejarse consentir por las manos expertas y el toque único del Spa Baglioni London.




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