El look perfecto de bibliotecaria perversa…


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Por fin la revolución intelectual me hizo justicia. Bueno, no. Pero al menos la del look intelectual sí. Solía decirme mi amigo René Franco que cuando me ponía lentes, parecía bibliotecaria perversa. Así que, como quería parecerlo, pero con mucho estilo, acepté de mil amores la invitación que me hizo Safilo México para conocer de primera mano el lanzamiento de la nueva colección Bobbi Brown Eyewear y cómo aprenderte a maquillar con lentes.

Bobbi comentó en un video que a ella le gustó siempre usar lentes, “antes de que se pusieran de moda”, jajajaja, eso me dio mucha risa porque es verdad, de pronto, los lentes parecen moda hipster cuando no lo son. Hay gente que los necesitamos y no, no somos hipsters.

Más fácil que ponerse un vestido

El gran problema de comprar lentes es que uno cree que no son importantes; pero así como te compras una blusa en escote “V” para no acortarte el talle, tienes que buscar los armazones perfectos. ¿Qué eres morena de fuego y te van los tonos brillantes de ropa? Acá pasa igual. ¿Qué eres Rosita Fresita y te gustan los colores perlita? No, mana, te van los rojos y los oscuros.

Bobbi Brown dice que sus gafas son como su maquillaje: naturales, sencillos y para embellecer lo justo, sin tendencias exóticas ni colores muy llamativos. Por ello, divide sus gafas en cuatro estilos: clásico, moderno, chic y trendy. A partir de ahí, hay que elegir el que va mejor a tu rostro, que puede ser ovalado, redondo, cuadrado o corazón. Lo que sigue es escoger el color de acuerdo a tu tono de piel y pelo.

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El rostro, como el cuerpo

Aquí las recomendaciones básicas fueron las siguientes: no escojas un tono que se mimetice con tu piel, o sea, si eres blanca como un pollo, no te pongas unas gafas nude, por ejemplo. Otro súper tip fue que nunca deben quedar más arriba que tus cejas, sino a la misma altura o un poco abajo, y que tu ojo debe estar justo en medio de la mica. ¡En medio!

La otra es que si las gafas son más chiquitas que tu rostro, no son para ti, lo mismo pasa a la inversa: a los rostros en forma de corazón, por ejemplo, no les van los armazones bold porque les agrandan la parte superior de la cabeza y desequilibran su forma. Igualito que ponerte unos leggings animal print cuando estás más grande que el leopardo.

Como yo soy de cara redonda (en realidad, tengo cara de pera porque dominan mis cachetes, pero como es poco común, nos quedamos en redonda), por lo tanto, mis lentes ideales son los cat-eyes, o los estilizados de la parte superior, para que la atención no se vaya a mis carrillos. ¿Qué tengo prohibidos? Los lentes John Lennon y los de aviador o pareceré Winnie The Pooh después de cinco tarros de miel y haberme tragado a Tigger (o al leopardo de los leggins).

Elegí dos estilos: unos Isabella rojos cat-eye y unos Reese de armazón cuadrado estilo carey con tonalidades púrpuras. Los dos se me veían padres, pero los segundos ganaron porque combinaban con mi pelo y contrastaban con mi piel.

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Maquillaje para lentes

Lo más interesante fue que la maquillada especial para cuando te pongas gafas. Hay muchos estilos muy definidos: clean (párpado neutro), sparkly (sombras nácar) nude (sombras rosadas o beige con delineador simple), bronzee (ocres y chocolates), gilded (¡el clásico delineado cat-eye a todo lo que da), fun (colorido y brillante), winged (delinador total del ojo) y el famoso smokey (negros difuminados).

Yo elegí un retro glam, que se hace con el párpado totalmente nude y una silueta de cat-eye gruesa, muy setentera.

De lo que se trata es de que tu maquillaje no estorbe a tus lentes y parezca que abajo traes el ojo morado o mirada de mapache. Que los lentes no impidan que te maquilles cool porque pienses que nadie lo nota y de todos modos eres una bibliotecaria perversa…

Todas  podemos vernos regias con los lentes correctas y el make-up de lujo. ¡Aplausos de pie a Bobbi Brown por acordarse de las mujeres miopes!

(Y de bibliotecaria perversa, tengo algo…)

Belleza por literatura

Pasando a otros temas, Natura Bissé celebró su #BeautyLoversDay en México, que no es otro que el día de St Jordi, y como ustedes saben, queridos lectores, es el día en que los catalanes celebran a la literatura obsequiando un libro a cambio de una rosa.

Natura Bissé invitó a sus fieles y más queridas clientas al córner de Palacio de Hierro Santa Fe y posteriormente a una comida en el restaurante Olive’s. La rosa por el libro fue Diamond White.

Fue un espléndido detalle por parte de Inma Verges y Carol Hanono, quienes me hicieron el día, porque extraño resulta que, siendo literata, nadie me obsequiara un libro, así que yo misma me auto regalé mi libro (“Con los ojos abiertos” de Pancho Hinojosa, oh, rey, de la literatura infantil y juvenil de este país) y me fui con mi cara de tonta a mi casa esperando quien me echara un lazo. Sigo esperando.

Buena suerte, Pino

Ya que hablo de bellezas y mujerones, quiero enviarle un gran abrazo lleno de parabienes a mi amiga Pino García, quien era editora de Moiré hasta hace un par de semanas y es una excelente editora de moda, porque ahora será la responsable relaciones públicas de Puig Perfumes en Panamá y gran parte de Latinoamérica.

Pino tuvo un destacado paso por Vogue y Elle, y se preparó en una de las escuelas de moda más importantes de Barcelona para ser una verdadera experta en marketing y comunicación. Nunca fue la clásica inventada que llegó un día diciendo que se merecía ser editora de moda porque se vestía increíble y tenía los millones para comprarse media tienda en Saks.

Pero lo mejor, ¿saben qué es? Su humildad y su carisma. Pino siempre ha sido la misma chica divertida, auténtica y noble que regala una sonrisa sincera y que respeta a todas las personas por igual; no es soberbia ni envidiosa, siempre está pensando en lograr sus objetivos con base a su talento y su entereza. La quiero y la respeto por eso.

Le deseo todo el éxito del mundo, porque la fortuna ya la acompaña por ser, simplemente, ella.

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El remate

Y por último, ¡¡¡qué viva el Chicharitoooooo!!!!

No me iré sin decir que me emocioné hasta la lágrima jamaicona (amo ese término que le robé a mi amigo Javier Malpica, otro miembro de la realeza literaria infantil de este país), cuando vi al Chicharín darle el pase a las semifinales al Real Madrid.

He de confesar que no soy muy su fan, pero como bien apuntó mi amigo Antonio Jesús Soler en su webpage Soy Madridista (http://www.soymadridista.com/index.php/opinion/item/6148-mexico-lindo), en México todos tenemos algo de blancos, porque todos respetamos a Hugo Sánchez, y ayer, mi Chicharín se debió sentir por cinco segundos como Hugol. Le doy permiso…sólo por esta semana.

Y gracias, Antonio, por recordar esos viejos tiempos madridistas que compartimos en la Octava, las tardes de comida después de la Ciudad Deportiva y las noches brutales en el Art Decó. Hay vida y recuerdos que me hacen sentir que cada arruga de mi cara ha valido la pena.

Nos leemos la próxima semana
Mi Twitter: @elprincipado